El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros…
Así comienza su relato Gabriel García Márquez
Para Deportes Melipilla podríamos hacer la analogía con
El año en que iba a descender, El Potro Solitario, inició temprano su trabajo, queriendo sacarle ventaja a sus rivales. Había soñado mejorar las campañas anteriores y sentía la brisa de las botellas de champagne que se descorchaban, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros...
Resulta inevitable referirse a que si las cosas no se hacen bien, más temprano que tarde la realidad se dejara caer con todo su peso.
Todos los desaciertos, cometidos a todo nivel comienzan a tener las consecuencias que ni siquiera nuestros más fervorosos rivales hubieran esperado.
A pesar de que esta historia nace hace mucho tiempo, me referiré sólo a los acontecimientos relacionados con la presente temporada y los hechos que han originado nuestra actual situación.
Preferiré llamarlos como
“desaciertos” para no hablar de ineficiencia, incapacidad ni mala intención.
El año pasado a pesar de terminar en una posición más que aceptable, quedó claro que la figura de Ronald Fuentes no es muy querida por la parcialidad melipillana. Obviamente todavía aparece imborrable la figura de Luis Musrri, quién se incrustó en el gusto de la gente, pero lamentablemente no pudo terminar su proyecto en Melipilla, porque no encontró las condiciones necesarias para hacerlo.
A pesar de que Fuentes igualó la campaña de Musrri, la gente no lo quería para este año. Pero la dirigencia se adelantó en confirmarlo, incluso cambiando las condiciones contractuales iniciales, sin tener claro el proyecto económico que debían desarrollar.
Durante el campeonato Clausura 2008 también se pasó por una mala racha entre las fechas 4° y 14°, pero Fuentes encontró la formación idea donde fueron artífices entre otros: Cabrera, Jiménez, De Castro, Henríquez, Sáez, Fernández, Pericás, Carrasco y De Gregorio. Independiente de las causas para este año se prescinde de De Castro, Henríquez, Pericás y de De Gregorio y para su reemplazo sólo podríamos considerar sustentable la llegada de César Díaz, Por su
“cartel” de goleador a pesar de no haber tenido continuidad durante el año. Igual situación se presentaba con Héctor Barra, Wladimir Herrera y Luis Oyarzún, incluso estos dos últimos provenían de equipos descendidos (Lota Schwager y Coquimbo Unido). Las otras apuestas de Fuentes eran Nicolás Suárez y Claudio Figueroa, provenientes de Primera B y Tercera División. Obviamente se presentía que
“lo barato, al final resultaría caro”.
Sólo los arribos de Joel López y del retornado Carlos Espinosa eran alentadores, pero por distintos motivos sus pases internacionales
“no llegaron” oportunamente. Aquí echarle la culpa al empedrado resultaba más fácil.
La mala fortuna de comenzar el campeonato contra Unión Española, el equipo más ratón que ha pisado el Roberto Bravo este año, y que durante las 3 primeras fechas fue un
“puntero de mentira”, no permitió sumar los primeros puntos de local, quedando en mal pie para enfrentar a Colo Colo en la segunda fecha. Donde por dárselas de
“poético” Fuentes desaprovecho todas las ventajas que nos dió el cuadro colocolino y no
“cuidó” el resultado por dárselas de grande, obviamente a
“chilenita” le penó su pasado azul.
Para la fecha siguiente La Serena desnudó todos las falencias defensivas, que aún se mantienen, al venir a jugar ordenadamente y sin desesperarse y aprovechar las opciones que se presentaran. Y así lo hizo nomás y nos destinó definitivamente al último lugar de la tabla desde donde difícilmente saldremos.
Posteriormente el
“poco peso” de nuestros dirigentes que fueron sobrepasados por la posición autoritaria de la ANFP y cambiaron la programación del partido con Audax Italiano. Independientemente que después se haya ganado el partido en la nueva fecha, la debilidad de nuestra dirigencia fue una derrota más.
En la salida a Linares frente a Ñublense, nuevamente la soberbia de Fuentes lo hizo dárselas de
“grande” y nuevamente sucumbió ante la realidad de los hechos y en vez de
“ir a buscar” un resultado nuevamente volvimos
“con las manos vacías”.
Frente a la
“U” de nuevo jugando
“de igual a igual” caímos frente a un cuadro azul que también sacó provecho de nuestros errores.
Contra Audax vivimos un
“espejismo” producto que la actitud del equipo itálico quien por
“mirarnos por encima del hombro” recibió el peor castigo, dedicado especialmente a Raúl
“llorón” Toro.
Seguir destacando cada derrota y buscando explicaciones nos hace meternos en el problema y no nos permite buscar soluciones, por lo que se hace necesario detenerse y hacer el análisis correspondiente.
Con el cuerpo técnico actual y un plantel desmotivado y sin confianza difícilmente levantaremos cabeza en este campeonato y habrá que hacer los cambios que sean necesarios. Haciendo cambios en la dirección técnica y/o incorporando nuevos jugadores, Pero a como nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes, será
“recogiendo lo que bota la ola”.
Pero
¿Qué necesitamos para no descender? La respuesta es muy simple. Se necesita obtener 40 puntos durante este año y como tenemos 4,
“sólo” nos faltan 36 puntos, o sea ganar 12 partidos.
Si consideramos qué de local nos faltan 13 partidos, entre ellos Colo Colo y Universidad Católica y de ser realmente fuertes en casa y perdiendo estos 2 partidos, nos faltarían sólo 3 puntos de visita. Pero ganar 11 de los 13 partidos que nos quedan en Melipilla es mucho más que los sueños de comienzos de año de
“mejorar la campaña del 2007”.
Si se apunta una meta menor de local y jugando a la opción de sacar más puntos de visita, aunque fueran empates con aquellos rivales
“más débiles” quizás pueda lograrse los puntos necesarios.
Pero buscando dónde obtener los puntos necesario no sacamos mucho, sobre todo viendo que probablemente podemos encontrar las oportunidades, pero con el nivel actual difícilmente tendremos los medios para lograrlos.
Entonces
¿Qué necesitamos para disponer de estos medios?. Y aquí tenemos otra respuesta simple. Se necesitan jugadores preparados y motivados para lograr estos objetivos. Probablemente los
“refuerzos” en su conjunto no han sido un real aporte y se requiere de nuevos hombre, pero aquí debemos dejar pasar las 9 fechas que restan de este campeonato. Pero puede ser mucho tiempo.
Y
¿cómo se puede motivar el plantel actual? Es indudable que
“el grupo” no esta bien, a pesar de que algunos quieren
“tapar el sol con un dedo”, pero un
“cambio” en los motivadores es necesario. Y cómo el
“mayor motivador” es el
“desgastado” señor Fuentes, es preciso que este
“caballero” salga del equipo. Claro que su salida tiene su costo. Porque a diferencia del año pasado, cuando estuvo a honorarios y donde no se requiere de una indemnización para terminar la relación laboral, ahora nos enteramos que la posición que el año pasado los dirigentes justificaron, hoy no tenía asidero.
Se habla de
60 millones, pero el señor Fuentes no gana 6 millones mensuales, este es el costo del cuerpo técnico completo, y aquí sólo se debe desafectar al técnico y el resto de los integrantes de su staff, que tienen contratos individuales, se mantienen. Esto bajaría bastante
“esos 60 millones”. Ahora si los integrantes del staff deciden renunciar, la indemnización le corresponde ser recibida por el Club. Y eso bajaría aún más
“esos 60 millones”.
Y
¿De dónde se sacan los recursos para solventar los gastos que se vienen? Y aquí esta la jugada magistral y que algunos melipillanos han propuesto.
“El Gurú”… si,
Eduardo Bonvallet, porque él se
“paga solo”, es cosa de sacar cuentas:
Si la capacidad del estadio es 5.500 (hay que romper el mito) donde ingresan “gratis” a lo sumo 500 personas nos quedan 5000 asistentes que pagarían al menos el valor de una galería de $3000.- tendríamos un ingreso mensual cercano a los 30 millones, de los cuales 15 millones se destinarían al sueldo del nuevo cuerpo técnico y el resto se usaría para indemnizar a los desafectados.
Incluso no es estas condiciones no es necesario despedir a nadie, bien podrían hacerse cargo de las divisiones inferiores y someterse a las nuevas condiciones de mando. Si no les gusta…
“la puerta es bien ancha”.
Por otro lado, este
“golpe de timón” detonaría un renacer de los jugadores
“aburguesados” y que deberán mostrarse con trabajo en los entrenamientos y en los partidos
Además el poder mediático del
“Gurú” traería nuevos auspiciadotes y los ingresos aumentarían.
Obviamente que el aumento del presupuesto significará que la administración de los recursos debe hacerse de mejor manera y este ordenamiento podría interesar a algunos que quieren invertir en
El Potro, lo que a la larga nos llevará a potenciar la
“marca” y ser atractiva ante una eventual transformación en
SADP, algo que aquellos dirigentes con mayor apertura reconocer como la mejor solución. Aquí también podrían dar
“un paso al costado” los otros que no se atreven a hacerlo.
Pero
¿qué puede ofrecerle Melipilla a Bonvallet? Mucho…
Una revancha personal
Un equipo en Primera División
.. Un grupo de jugadores deseosos de ser ganadores
.. Una ciudad con gente cariñosa y agradecida
.. Un estadio lleno en todos los partidos de local
.. Un lugar de trabajo cercano a la capital
.. Innegablemente un club que a “duras penas” se mantiene “al día” con sus obligaciones, aunque sea consiguiéndose recursos entre amigos, ex-dirigentes, préstamos, factoring, banca informal, etc. Pero “al día”…
Este es el momento de pensar con la mente abierta y sin egoísmos.
Lamentablemente en una oportunidad algunos dirigentes se refirieron a Eduardo Bonvallet como “lo peor”, así que tendrían que darse “vuelta de carnero” y pensar con la mente fría pensando en el Club en vez de en ellos mismos. Algo casi imposible.